12 de marzo de 2014

3 Nits d'Urpina 2010, D.O. Pla de Bages


3 Nits d’Urpina nace fruto del trabajo de personas con discapacidad intelectual y la labor de la fundación Ampans, con el objetivo de integración social y laboral del colectivo citado.

(Destacar la cesión de la Finca Urpina a Ampans por parte de Dolors Isern y Joan Vila, padres de dos hijos con discapacidad.)

La harmonía del proyecto con el medio y el entorno es total, a través de la integración en la propia viña de la residencia que aloja a las personas que trabajan el viñedo.
(24 personas se hacen cargo de las 121 hectáreas de Finca Urpina)

Vaya por delante todo el reconocimiento a las entidades, que como Ampans, ofrecen oportunidades de inserción laboral y social a colectivos desfavorecidos, que se encuentran completamente marginados y abandonados por las diferentes instituciones que constituyen el Estado, se llame Español, Català,… “tant se val”, en definitiva Estado al servicio de las clases dominantes, muy alejado del objetivo de justicia social y de los colectivos más necesitados, la bandera que los ampara me es indiferente.


No nos busquen, jamás, detrás de banderas, nos encontraran detrás de movimientos que buscan modelos de igualdad y justicia social por encima de ambiciones nacionalistas, vengan de donde vengan.
Al respecto me vienen a la cabeza las palabras del profesor Ubaldo Martínez Veiga comentando un pasaje de "Ancient Society" de H. Morgan, en el que define muy bien la deriva Estado-Sociedad y apunta a la dirección utópica-deseada:  (Además voy a parecer culto)


"Una pura carrera de propiedad no es el destino final de la humanidad, si es que el progreso va a ser la ley del futuro como ha sido del pasado... La democracia en el gobierno, la hermandad en la sociedad, la igualdad de derechos y privilegios, y la educación universal, anuncian el próximo plano más alto de la sociedad al cual la experiencia, la inteligencia y el conocimiento tienden. Será una revitalización de la libertad, igualdad y fraternidad de las antiguas "gentes"."


Una vez reflejado mi malestar en la “sociedad” (Plagiando a Freud con su “Malestar en la Cultura”), hablaré del vino en cuestión a las/los que aún siguen con la lectura.

El 3 Nits D’Urpina es un varietal de Merlot, su nombre indica las tres noches que duró la vendimia en su primera añada.

La vinificación corre a cuenta de Bodegas Roqueta S.A (Abadal), una vinificación que da como resultado un vino con un protagonismo importante de la madera.

La fermentación se produce a 26º C, maceración de 10 días y maloláctica en inoxidable.

Crianza de 12 meses en roble de 1-3 años de tres procedencias:
70% Roble francés
20% Roble americano
10% Roble Centro-Europeo

Los detalles sobre su elaboración, disponibles en la web de Ampans, ayudan a entender el vino que después beberemos, es de agradecer que se muestren con todo detalle, no todas las bodegas lo hacen y algunas ni contestan cuando se les pregunta sobre ello.
La fermentación a 26º C busca extracción de taninos, polifenoles y esteres, renunciando en cierto modo a aromas y caracteres mas primarios y volátiles.

El hecho de que se proceda posteriormente con una maceración más bien larga, 10 días, me hace pensar que la uva ha tenido una buena maduración, (no hay temor a portes de taninos verdosos). Todo esto unido a una maloláctica en depósitos de inoxidable con trabajos de oxigeno, explica la falta de acidez que después vamos a encontrar en el vino.


Bueno, ahora si, al vino:


A la vista presenta un color rojo picota con ribete que empieza a virar a tonos atejados, capa media.

En nariz, recién abierto, la fruta madura-compotada domina los primeros momentos, con la aireación los aromas terciarios acaban imponiéndose, hoja de tabaco, caja de puros, recuerdos leñosos de sotobosque, balsámicos, vainilla-canela y esa compota de fruta de fondo.

En boca tiene una entrada “melosa” con unos taninos muy maduros, vuelven con fuerza el tabaco y la madera con una tenue fruta madura. Muy justo de acidez.


Resumiendo un Merlot con un perfil “maderero” y un excelente proyecto social detrás.

Se puede encontrar en diferentes Centros Carrefour a un precio aproximado de 7 euros, aportación que ayudará a hacer crecer la obra de la Fundación Ampans a la par que nos acompañará  perfectamente con una buena carne roja.



3 de febrero de 2014

CATOT 2010, Parc Natural de Sant Llorenç del Munt





Catot es el nombre de una pequeña parcela enclavada en pleno Parc Natural de Sant Llorenç del Munt, donde crecen cepas centenarias de la variedad Sumoll.

Es el legado de Ton Puig que gracias a Joan Pla, vecino de Mura, ha perdurado hasta nuestros dias, siendo precursor de la recuperación de la actividad vitivinícola que antaño tuvo gran importancia en la población de Mura.

Joan Pla no solo mantuvo activa la parcela del Catot, sino que plantó nuevas viñas que han fructificado en el proyecto Muradine (Viticultors de Mura SCP)






"Ton Puig cada mañana iba a la viña, con el saco a la espalda, una azada y un chapo. Sus pantalones de pana y una sonrisa en la cara. A sus ochenta y cinco años no fallaba nunca. La viña que cultivaba, la del Catot, era la última viña que quedaba en Mura, todo el mundo había abandonado las viñas que sólo medio siglo atrás habían sido tan importantes en la vida socio-económica del pueblo."
Fuente: Muradine.com


Catot 2010 es de aquellos vinos que hacen fácil entender la palabra tipicidad asociada a un vino. Eso de beberse un paisaje en una copa de vino... pués eso.

Se trata de un coupage de Merlot, Sumoll, Marselan y Ull de Llebre (Tempranillo) con un paso por barricas de tercer año de roble francés y de castaño (En su web no aparece el Castaño, pero si no me falla la memoria, no tome notas, me hablaron de él).

Con tal de optimizar recursos, las barricas de primer y segundo año se utilizan en los 3 meses de crianza del Catot blanco y a continuación, estas se utilizarán en la crianza de Catot negro.

Vamos al vino:

A la vista presenta un color rojo rubí de capa media, con lágrima que tiñe la copa.

En nariz, frambuesas en un entorno de flores azules y sotobosque mediterráneo. De fondo, ligeros tostados y balsámicos.

En boca fruta roja con cierta aspereza que refuerza ese dibujo de media montaña mediterránea.
Algunos verdores por pulir, a pesar de que la botella reposa 12 meses antes de salir al mercado.
Cuerpo medio, buen equilibrio alcohol-acidez y final largo.

Resumiendo, un vino con personalidad y honesto en la idea de respetar la expresión de un hábitat y un origen.

Como dicen en la web de la bodega, Ton Puig, que murió en el 2007, estaría orgulloso del resultado obtenido de las cepas que con tanto cariño el cuidó.