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13 de febrero de 2015

Clos Abella 2006, DOQ Priorat



Hay dos días al año en los que está asegurada la obertura de una buena botella de vino.
Coincide, cada uno de ellos, con el día en que nacieron esas dos pequeñas cosas, que como dice J.M. Serrat, no dejan de joder con la pelota, pero que tantas satisfacciones proporcionan.

Obviamente, la añada, viene marcada por el año de nacimiento respectivo. (Con el paso de los años la cosa se va a complicar...)

Este 10 de Febrero, tocaba rememorar y celebrar el aniversario de Pau con un 2006, su año de nacimiento.
Hubo dudas entre un Cérvoles (DO Costers del Segre) y este Clos Abella, al final la magia de Porrera decantó la decisión.
 
La Bodega Marco Abella, trabaja el viñedo bajo las pautas de la agricultura ecológica y la aplicación de los cuidados propios del cultivo biodinámico.
En la vinificación solo se utilizan levaduras autóctonas para preservar, más aún, esa autenticidad y ese carácter ligado a su privilegiada localización.


El coupage está compuesto por un 40% de Cariñena y un 40% de Garnacha, a las que se les unen un pequeño porcentaje de Syrah y Cabernet Sauvignon.

El fruto de la fermentación espontanea, producida por levaduras autóctonas, pasa por un periodo de crianza de 24 meses en barricas de roble francés, para reposar posteriormente un mínimo de dos años en botella, sin filtrar, antes de ser comercializado.
Grado alcohólico 14'5º

Cata:

A la vista presenta un color rojo picota y capa media.

En nariz, intensidad alta, fruta madura (roja-negra), mineralidad, tabaco, recuerdos florales, ahumados-brasas y sotobosque mediterráneo.

Boca dominada por la fruta negra madura y sabrosa, felizmente conjugada con una mineralidad muy generosa y unos tostados que suman.

Derrocha potencia y carácter, el paso del tiempo le proporcionará una mayor elegancia, pero personalmente me quedo con esta fotografía, no busco elegancia en el Priorat.

Resumiendo, muy recomendable, los 30-35 euros invertidos valen la pena.



6 de diciembre de 2013

Pardelasses 2011, DOQ Priorat.



"El viñedo en la botella" podría definir la esencia y la valúa de este vino del familiar Celler Aixalà i Alcait (Torroja del Priorat).

Mínima intervención en el viñedo, manejado según criterios de agricultura ecológica y una fermentación con levaduras autóctonas, es ya una carta de presentación muy "excitante".
La experiencia de beber este vino no hace más que prolongar esa excitación inicial, guiándonos magistralmente en una placentera descripción de un determinado paraje prioratino con su particular climatología de añada.

Puro "Arte", ya sea por haber sabido conservar la esencia del fruto del viñedo o por haber tenido la habilidad de proporcionar el cauce adecuado para que el discurso descriptivo fluyera sin obstáculos.
Un goce que no será privativo por precio, su coste es de sólo 15-16 €. Ya quisieran algunos que le doblan en precio dar la mitad de lo que ofrece este vino.



Al vino:

Coupage de 50% Cariñena + 50% Garnacha, provenientes de viñas viejas situadas a 350-400 mts de altura.
La fermentación, espontánea, tiene lugar utilizando levaduras autóctonas, posterior crianza de 13 meses en roble francés y americano.

Después de su cata, queda claro que lo mejor de este vino está por llegar en los próximos años, no por ello, todo lo encontrado deja de ser completamente satisfactorio a la vez que prometedor.

Esto es lo encontrado:
(Decantación previa de 1:30h)

A la vista, el color denota juventud (ahí lo dejo, no soy amigo de descripciones cromáticas) con lágrima que tiñe la copa con una intensidad importante.

En nariz, aromas de cerezas, balsámicos, sotobosque muy aparente, ligero fondo de tostados y una sensación de cálida mineralidad. (Nos hace pensar en una añada cálida y seca, a la vez que nos hace intuir "costers" (terrazas) de solana).

En boca se muestra frutoso, algo desordenado en un inicio, al día siguiente de su obertura todo estaba más en su sitio, con una frutosidad sabrosa y láctea, mineralidad aparente, cálido pero no pesado, acidez buscando su sitio y taninos en proceso de integración.

Dejar una botella un par de años olvidada en el armario, será una buena idea.

Resumiendo: Un vino de verdad, auténtico y honesto. Chapeau!


10 de mayo de 2013

Trossos Vells 2011, D.O. Montsant.

 
Este Trossos, al margen de gustos, es un vino honesto, con carácter propio y sin maquillajes.

Sus doce meses en roble francés no hacen más que definir y ensalzar la expresión de todo lo que la viña y la tierra nos ofrecen. No encontraremos, entre otras parafernalias, tostados y cremosidades exageradas.

A pesar de provenir de nueve pequeñas parcelas de Cariñenas viejas, con orientación, altitud y suelos diferentes, en cada sorbo dibuja un solo paisaje de suelos pobres y pizarrosos, de viñas viejas poco productivas, que se aferran a la vida ofreciéndonos a cambio su mejor fruto.
Al final lo que cuenta es la impresión que nos deja el vino al beberlo, mas allá de lo que refleje su etiqueta en cuanto a variedades, parcelas, crianzas y demás. El manejo por parte del enólogo, de estas "paletas de colores", forman el resultado final cual si fuere un cuadro.


Hablando de etiquetas, cabe anotar al respecto, que creer en cierta información reflejada en ellas, en algunos casos, supone un acto de Fe comparable a la de creer en deidades de religiones mono y politeístas.(Quizás he exagerado un poco, seguro, pero ya está escrito). Siempre me ha llamado la atención que, en casos muy concretos, nadie cuestione la veracidad del contenido de estas. No quisiera sembrar dudas sobre este aspecto, pero "haberlas haylas".

El vino


A la vista presenta un color picota de capa alta, virando a tonos amoratados conforme nos aproximamos al ribete. La lágrima tiñe con intensidad la copa.
En nariz, bajo una fruta roja-negra madura, aparece con afán de protagonismo una mineralidad excelente, acompañada de sotobosque mediterráneo, tabaco y liliáceas.
La entrada en boca es frutosa, con volumen (menor al que anticipa en nariz) y un punto de astringencia que no molesta. 
Buena acidez y buen equilibrio manejando sus 14º.

En definitiva me parece un excelente vino, no tan fácil y goloso como algunos lo pintan, y a un precio, que teniendo en cuenta su origen, materia prima y elaboración, es más que correcto, aproximadamente 16-18€.

Si se encuentran con una de las 5.843 botellas de Trossos Vells 2011, vale la pena probarlo.

 

21 de abril de 2013

Acústic Negre 2010, D.O. Montsant

Acústic 2010, es un coupage de variedades autóctonas Garnacha 35% y Samsó (Cariñena) 65%, procedentes de viñedos de entre 35 y 65 años, situados en diferentes zonas y altitudes (300-700 mts).

La vinificación se lleva a cabo según la filosofía "unplugged" de su enólogo Albert Jané, buscando como resultado vinos sin maquillaje, vinos que reflejan el carácter de la uva, un paisaje y el característico terroir de la zona: Paso de 10 meses por barricas de roble francés de un vino, con la intención de no enmascarar, con la madera, todo lo que la uva expresa después de todo un año acaparando lo que el entorno y la climatología le ha proporcionado.


Bien, con toda esta información previa sobre el “producto” vayamos a conocer el vino:

A la vista presenta un color cereza oscuro, brillante, con ribete liliáceo.

En nariz fruta roja y sotobosque, todo en harmonía con unos ligeros toques especiados y tostados procedentes de la barrica usada.

Utilizando analogías músico-instrumentales, podríamos decir que en este vino la cariñena es la estructura acústica que define perfectamente los acordes que desprende la Garnacha. Lo que la caja acústica en una guitarra hace con los acordes que fluyen de sus cuerdas.

En boca domina la fruta. Potente, sabroso y sedoso. Muy equilibrado.

En definitiva un buen vino, para disfrutarlo, por ejemplo, con un buen asado.


Notas al margen del vino:

La Guía Gourmets 2013 califica el Acústic 2010 como uno de los mejores vinos de España con 9,50 puntos sobre 10. (En su haber que las catas sean a ciegas, pero…)

Este hecho o mención, a priori positivo, no estoy seguro de que le haga mucho bien al vino en cuestión y a la bodega en general.
Me explico, como he dicho me parece un buen vino, para disfrutarlo, de eso se trata, pero el que se acerque a él con las expectativas generadas por la Guía Gourmet 2013, se va a llevar una decepción, (o no, claro, solo es mi opinión). Tengo mi propia experiencia "negativa" con el “caso” Roger Goulart BN Rsva, considerado por la misma guía como el mejor cava español de 2013 (según la Guía, fruto de las votaciones de sus lectores).

Al final estas decepciones, de producirse, generan insatisfacción en el consumidor, lo que puede influir directamente en la probabilidad de que vuelva a comprar el mismo producto o productos del mismo elaborador. La diferencia entre expectativas generadas y resultados percibidos, si es amplia y en negativo, puede ser demoledor para un vino-bodega-marca.

Guías al margen, en mi subjetiva opinión, vino completamente recomendable.



16 de marzo de 2013

CLOS MOGADOR 2008, DOQ PRIORAT




Sobreviene la hora 
de las ternuras ignoradas, la hora de los ro-
manticismos que no avergüenzan. 
Vos me visitás en el recuerdo, cariñosamente, 
y con vos todos los buenos camaradas; 
... los amigos de ensueños y esperanza, 
armados para el abordaje de la vida,
... ebrios de espejismos, mendigos de gloria.
... Algunas veces lloro sin que nadie me vea.
¿Es una compensación por haber reído mucho?

(Carta  que José Ingenieros escribió a sus amigos estando solo en Europa.) 

 


Mientras escribo estas líneas, alguien a quién le serán familiares las palabras de José Ingenieros, vuela de retorno a su natal Argentina. No es un buen amigo, eso es poco, es mucho más.
Durante años hemos compartido muchos momentos y emociones alrededor de una botella de vino, pero nunca habíamos compartido el que es, uno de mis vinos más queridos, por motivos que van más allá de sus propiedades organolépticas. 
Así que había que remediarlo antes de que miles de quilómetros de Océano Atlántico nos separaran físicamente.

La añada escogida, 2008, pese a su juventud está en un momento pletórico, difiere de añadas anteriores en cuanto a la rusticidad, este es mas bebible ya y mucho más fácil de entender.

Notar que se decantó durante cuatro horas.
 
El color es el de los Mogador de siempre, aquí no hay cambios, rojo picota, prácticamente negro, limpio, con una lágrima preciosa que tiñe la copa con intensidad. 
En nariz, a pesar de su decantación de cuatro horas, seguía evolucionando en cada nueva copa, cambiando registros e intensidades. En un primer momento, sobre un manto mineral omnipresente, aparecían ciruelas, vainillas, sotobosque,... En segundas copas, las ciruelas daban paso a una fruta negra madura en "formato de mermelada" con toques lácteos, balsámicos y un sotobosque muy aromático. Unos aromas que anticipaban el festín que nos esperaba en boca:
Carnoso, sabroso, fresco, generosa frutosidad, taninos fundidos y sedosos. Muy largo en el postgusto.

En definitiva, otro gran "Mogador", que expresa perfectamente la filosofía y buen hacer de René Barbier en el Priorat.

Imprescindible.


Salut!!! y hasta el próximo vino.









P.D: 
Amigo Fernando, desde aquí te desamos mucha suerte en tus nuevos proyectos y esperamos ansiosos saber de ese futuro vino salteño, que bién valdrá de coartada para cruzar el charco.
Un fuerte abrazo.







22 de noviembre de 2011

Vall Llach 2005, DOQ Priorat.

Lluís Llach va compondre i va interpretar la banda sonora de l'època d'un País sotmès a la repressió i opressió del seu poble, perpetrada i dirigida per una dictadura militar. Època que ha quedat enrere, però que, malauradament, la seva banda sonora torna a tenir plena vigència en el moment actual (el mateix Lluís Llach remarca i lamenta això), moment en que la dictadura militar ha estat substituïda per la dictadura dels mercats (nom darrere del qual mantenen l'anonimat els mateixos de sempre però amb diferents armes i mètodes de repressió i opressió dels pobles)

Poc podia imaginar Lluís Llach, que 30 anys després del seu primer concert (22 de Març de 1967 a Terrassa), a l'any 1998, faria la primera verema de les vinyes del seu propi celler, i molt menys, que els seus vins tinguessin la mateixa  capacitat d'emocionar que la seva música, així com la mateixa admiració i reconeixement que les seves cançons.

Bé, aquest Vall Llach 2005 va ser tastat el dia 19 de Novembre, dia de reflexió previ a les eleccions que el 20-N van atorgar una amplia majoria al Partit Popular, com ja es preveia. Així que... si a la vigent banda sonora li faltava algun element que justifiqués la seva lletra i el missatge, ja el tenim aquí, es miri des de una perspectiva nacionalista, econòmica, política o social, tant se val, tothom hi trobarà a les cançons de Lluís Llach elements de protesta, denúncia, lluita i indignació aplicables, també, als temps en que vivim o intentem viure.

Aquest, és un Blog de vins, així que toca parlar de vi, en aquesta ocasió les circumstàncies del moment i el propi vi ens han portat per camins no habituals fins arribar, ara si, a parlar d'aquest magnífic Vall Llach 2005.

Abans de començar amb el vi, m'agradaria deixar constància del magnífic entorn en que vàrem tastar aquest vi. Teniem pendent la celebració de grans aconteixements passats, teniem els vins per fer-ho, només calia trobar el lloc adequat i el vam trobar, a Capolat (Berga) una magnífica casa rural en un immillorable entorn Casa Solanelles, al que cal afegir el tracte excel·lent que vam rebre dels seus propietaris, la Carme i el Joan.

Ara si, el vi:

El cupatge d'aquest 2005 està format per, 63% Carinyena, 24% Merlot i 13% Cabernet Sauvignon amb un pas de 14 mesos per bótes de roure francès.


Visualment presenta un brillant color cirera picota amb capa mitja-alta amb rivet propi de vins més joves. La llàgrima fa honor als 15,5º i a les bones maneres dels seus elaboradors, lenta, glicèrica i amb tinció de copa.

En nas li costa obrir-se, quan ho fa hi predomina una gran mineralitat acompanyada d'aromes intensos de fruita negra, en segon pla apareixen notes de regalèssia, balsàmics i més subtilment torrefactes i cedre.
Ens ha deixat una sensació de força continguda, no acaba d'expressar-se amb tota la força que té a dins, segurament l'ampolla, avui, no tenia el seu millor dia.

En boca és on trobem tota la potència i contundència que no ha arribat a expressar en nas, amb una estructura i complexitat extraordinària. Potència que no li resta una gran elegància en el seu pas per boca.
En aquesta extraordinària estructura trobem les notes aromàtiques que apreciàvem en nas.
Un vi elegant, però potent, amb sensació tàctil molt agradable, rodó en boca amb un post-gust llarguíssim.

Resumint, un dels grans vins del Priorat per aclamació general, que en aquesta ocasió ens mostra un posat més elegant en contraposició a la rusticitat d'altres, també grans, Priorats.

Fins al pròxim vi.




27 de febrero de 2011

CLOS MOGADOR 2007 D.O.Q. Priorat



Partiendo de la premisa de que no solemos gastar grandes cantidades de dinero en una botella de vino, lo que no significa que no bebamos grandes vinos, eso si, claro, vinos sin padrinos llamados Parker, Peñines...
Bueno, eso, partiendo de la premisa inicial, gastarse 57 euros en un señor Clos Mogador 2007 (la añada es lo de menos, el éxito está asegurado) requiere escoger con mucha meditación el momento, el motivo (si no lo hay se inventa), el acompañamiento, el tiempo de decantación (complicado acertar a la primera y sin una clara referencia),...

Después de atar y coordinar agendas (somos gente muy ocupada, sobre todo el que escribe...), fijamos Lugar: Casa de los Asensio-Soler; Menú: Buenos quesos, embutidos, Foie, pa amb tomàquet (Gran acierto, el hecho de que no haya que sufrir porque la comida se enfría, permite deleitarse y explayarse en la degustación y disfrute de este enorme vino) y de postre un delicioso pastel de queso con mermelada de fresa elaborado por Mari y David (creo que por David menos) al que iba a acompañar una garnacha sobremadurada del Montsant (Étim)

La decisión del tiempo de decantación no fue fácil, busque opiniones, referencias, experiencias de otros,... pero no encontré nada convincente ni de fiar. Así que nos aventuramos a tomar una decisión conservadora, 1 h 30 min, que acabaron siendo dos horas (la añada es reciente, simplifica un poco las cosas). Pudimos comprobar que lo adecuado eran tres horas. A partir de la tercera hora el vino se mostraba enorme, creciendo y creciendo en cada copa que servíamos.

Bueno, hablemos del vino. Me niego a hacer una nota de cata típica, fase a fase, porque este vino no se lleva bien con las convencionalidades, es rústico, rebelde, se niega a quedarse con un registro fijo y lo va cambiando en cada copa, incluso crece dentro de cada copa cambiando los acentos y los matices.

Su color, amoratado, casi negro, con una capa altísima y un ribete morado, precioso, más propio de los Beaujolais nouveau que de un vino con 18 meses de crianza y más de dos años en botella.
La lágrima decora las paredes de la copa con unas aguas liláceas, mientras que al agitar la copa, el líquido se mueve tal si fuera un cuerpo sólido (sensación óptica provocada por la opacidad uniforme del líquido incluso en agitación)

Los aromas que desprende son extraordinarios y cambiantes con el paso de las horas: Prunas confitadas, tinta china, licorella, sotobosque mediterráneo, lavanda, violetas, vainillas, mermemelada de moras, fruta roja, menta, eucalipto, melocotón, albaricoque, ... dejó de expresar nuevos aromas por que se acabo el vino, ¡dramático! la próxima, formato magnum...

En boca, en un inicio, tanino secante que rápidamente se fue redondeando, pero lo justo para que fuera perfecto, unido a una marcada mineralidad (ideal) al que el tiempo de oxigenación le incorporo la fruta. A las 3 horas de decantación ya estaban todos juntos, el tanino perfecto, la mineralidad y la fruta, ¡que festival! al que se incorporaban matices de regaliz amargo, balsámicos, cacao,...con un pos gusto larguíiiiiisimo, como si cada uno de los ingredientes se fuera despidiendo lentamente de la boca, los últimos en irse, los mentolados, de hecho creo que no acabaron de irse hasta que los despedimos definitivamente con el arribo de un delicioso pastel de queso y mermelada de fresas.

Que gran vino, que gran velada, se la recordaremos en unos años a esos peques que todavía están haciendo la maloláctica y quien sabe si, a el o la, que podría estar macerando con los hollejos...,

Hasta el próximo Vino.





12 de enero de 2011

CLOS MARTINET 2004, D.O.Q PRIORAT

Esperábamos poder decir que gran vino, o presuponíamos que sería un gran vino, (así hablan de el los "entendidos") pero después de probarlo se ha quedado en un buen vino, que no es poco, pero...

Un vino de 10 en boca, pero con una nariz excesivamente tímida en su expresión frutal. Fruta que empezó a expresarse con más soltura a partir de la tercera hora de oxigenación, quizás, más debido a una reducción de los aromas terciarios, que no a un incremento de la expresión frutal.
Esa falta de fruta en nariz ha sido una decepción, que sin duda penaliza la valoración de este vino.

Bueno al grano, ficha de cata: (40% Garnacha, 20% Carinyena, 20% C.Sauvignon, 20% Syrah, 21 meses en barrica)

Presenta una lágrima densa, sumamente lenta y junta, que por supuesto tiñe las paredes de la copa.
Capa media-alta, color entre rojo picota y granatoso, con ribete virando a tonos más granates.

A copa parada, después de 1 hora de decantación,  destaca claramente la mineralidad, por encima de la cual quiere aparecer una tímida fruta negra madura, pero que no acaba de deleitarnos con su presencia, y  finalmente unos agradables recuerdos a olivada (negra).

Agitando la copa, se acentúa aún más la magnífica mineralidad (preludio de lo que será en boca), sobre la que aparecen, por orden de intensidad, notas de sotobosque mediterráneo (romero), tostados (café) y un poquito de fruta negra (haciendo un gran esfuerzo por encontrarla)

En boca se cumplen las expectativas depositadas en el vino. El tanino esta en un punto de madurez óptimo, es sedoso, envolvente, llena la boca (carnoso). A este magnífico tanino se le une una mineralidad muy marcada (fantástica) que deja paso a un final, ahora si, afrutado.

Con el paso de las horas se le unen notas mentoladas y torrefactas, que lo hacen todavía más espectacular.
En boca no se le pueden poner peros a este vino, invita a beberlo más que a olerlo, lástima de esto último.

En definitiva un vino del que hay que destacar una magnífica mineralidad (como se esperaba) en harmonía con una sensación táctil perfecta (tanino) y una decepcionante ausencia de fruta.

De un vino de esta categoría y del Priorat, se espera por encima de todo, mineralidad y fruta en abundancia.


Salut! y hasta el próximo.