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25 de abril de 2013

Petit Bernat 2012, D.O. Pla de Bages



La anterior añada de este vino tardó, aproximadamente, cinco meses en agotarse desde su salida al mercado,(48.312 botellas).  

Desconozco el ritmo de ventas actual, pero había una gran expectativa por conocer cuando saldría la nueva añada 2012. (Ya en  Diciembre me llegaron consultas al respecto). Así que imagino que las ventas deben ir viento en popa.

El precio, que ronda los 6 euros, y el estilo “tostado” que tanto parece gustar al público, son una combinación perfecta.

Me recuerda por precio y estilo al Ipsis crianza 2009 (D.O. Tarragona), estando el Petit Bernat muy por encima, sobre todo este 2012.

 

Una nueva añada que encuentro más compleja, con los tostados más equilibrados y algo más fresca que la añada anterior.
Un vino que puede resultar indicado para los/as que se inician en el mundo de la cata, puede ser divertido ir descubriendo los diferentes aromas que emergen de ese manto cálido de tostados, cacaos y toffes. 

Siendo un estilo de vino que a mí personalmente no me entusiasma, su virtud quizás sea esa, dar mucho juego en nariz para ofrecernos después una boca golosa y sabrosa.


El vino

Se trata de un coupage de Syrah, Cabernet Franc, Picapoll Negre y Merlot, procedentes de agricultura ecológica, con una crianza de 3 meses en barricas de roble francés nuevo y de primer año.

A la vista presenta un color cereza muy vivo, con ribete liliáceo. Capa media y abundante lágrima.
En nariz, los tostados son los protagonistas, cacaos, toffes, vainillas y una fruta roja y negra, pero ligeramente pasada por el horno (no sé si me entienden).
Sobre este manto cálido, asoman notas de frescor, sotobosque y eucalipto, que dan equilibrio al conjunto.
En boca es sedoso, con un tanino dulce y goloso, justito de acidez intentando equilibrar el grado alcohólico, 14º.

En conjunto y en su estilo, es un buen vino, pero que requiere prestarle mucha atención a la temperatura, por encima de 16ºC se complica todo… y con los calores que se avecinan, heladera cerca.  




5 de febrero de 2011

QUICU FARGAS Reserva 2001, D.O Pla de Bages



Este vino es una de mis debilidades, al que le tengo un gran cariño, por el vino mismo y por la historia que rodea su descubrimiento.

Catado por primera vez con Fernando en el Catavins 2009 de Sabadell, donde nos causó una muy buena impresión, por calidad y por precio.
No pudimos adquirir ni una botella en aquella ocasión, no se podía pagar con tarjeta, Fernando y yo no teníamos ni un euro en el bolsillo...


Pero esta situación negativa se transformo en una positiva, ya que nos "obligó" a conocer el Celler y el autor del vino, con el que pudimos disfrutar de una mañana enriquecedora, (en pleno apogeo de nuestras inquietudes enológicas) donde asistimos a una clase de poda en plena viña y a la explicación de las particularidades que en este Celler se aplican en el proceso de vinificación, para acabar con una degustación de gran parte de sus vinos (chardonnay, C.Sauvignon-merlot y ull de llebre),  por cierto, gratuita. (Y no éramos pocos, Mari, Anna, Alejandro, David y el que maltrata la narrativa)

Puedo decir que este, y el resto de los vinos del Fargas-Fargas se ganaron mi aprecio en lo humano y en lo estrictamente enológico. Vinos honestos que reflejan el carácter del clima, suelo y entorno, pero también la personalidad y buen hacer de sus elaboradores.

Después de esta larga introducción, resumida a pesar de su extensión, (quedan historias en el tintero) pasemos a describir lo que se puede encontrar en este excelente Cabernet Sauvignon.

Anotar que la verema es manual y que el vino ha pasado por una crianza de 18 meses en barrica húngara y americana, con una producción de 7290 botellas. 

Bueno al grano:

Nos muestra un color rojo picota sin degradación, ribete virando hacia tonos teja, capa alta con una lagrima pequeña-junta-abundante y lenta con tinción de copa.
En nariz aparece la fruta roja muy madura (fresas licorosas, maceradas), con recuerdos a aromas relacionados con la piel de naranja e incluso melocotón, que traen a mi recuerdo olfativo la imagen de unas fresas maceradas en zumo de naranja.
La agitación de la copa muestra notas de cacao, café, tenues vainillas y unas pinceladas de típico sotobosque mediterráneo.
En boca encontramos la fruta en segundo plano, con predominio de las notas de crianza mencionadas en nariz, a las que se une algo de tabaco. A nivel tánico, este es sutil, agradable e incluso tirando a dulzón.

Destacaría de este vino el aspecto visual y su nariz de fruta muy madura (que algunos asocian a vinos ya algo cansados, no es el caso) y un paso por boca muy agradable. Además del precio de adquisición, 9-10 euros en el mismo Celler, que justifica decir que es un vino que vale más de lo que cuesta.