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25 de diciembre de 2020

Recuerdo

"Només es poden recordar persones que la memòria ressucita" (Josep Pla)


Recuerdo... 
Las primeras instrucciones sobre como funciona esto del vino, el ritual, lo de los aromas que surgen al mover la copa (qué raro sonaba lo del "bouquet"), como mover la copa sin dejar al resto de comensales salpicados de vino, y no olvido todo lo que rodeó aquel día, que ya expliqué aquí.

Qué indiferente me dejo aquel Imperial, mi primer vino, y que "inquietud" interior después de haberme gastado lo que me gasté. (No podía llegar a imaginar lo que llegaría a gastarme en vino en un futuro no tan lejano.)
Como he disfrutado de este vino años después. Seguiré disfrutando de él (y en su memoria).




Recuerdo... 

Aquellas rutas en el Citroën XM, el miedo en cada curva..., mis manos quedaron grabadas en las agarraderas de los asientos posteriores.

Y como iba a olvidar el: "cal correr tant...?" camino de algún restaurante en Ullastrell o a Ca l'Esteve en Castell Bisbal. 

Sin aquellos viajes, no nos hubiéramos fijado en los vinos de Ca l'Esteve y los del Celler Can Morral del Molí. Vinos que abarcan la más simple y bendita sencillez, hasta la complejidad de las últimas elaboraciones en Ullastrell.







 
Recuerdo...
Aquel Penedès que tanto le gustaba y que me dio pie a interesarme por la bodega. Tiempo después, lo incluí en la cartera de vinos que en su día vendía. (Sí, acabé vendiendo vino...)








Recuerdo...
Aquellos Riojas, los de las fechas señaladas, los que no fallaban.

Eran los vinos, que en mis inicios y en su mesa, con más frecuencia bebíamos y que con el tiempo aprendí a valorar.




Recuerdo... 

Los ratos pasados montando, a escondidas, la pequeña bodega que sería regalo de No Recuerdo qué aniversario.





Recuerdo...
Que hemos bebido vinos infumables, demasiados. Sirva para valorar más los no pocos vinos buenos compartidos.


No haremos sangre, solo una fotografía,


Recuerdo... 
Qué nos pusieron a prueba, el cuñado, catando a ciegas un "vinazo" como el Prado Enea.
Que jodido catar a ciegas, por eso los de la Guía Peñin catan a etiqueta vista... (Por eso y por más y peores cosas.)
Recién abierto, decir que se mostraba cerrado es poco decir, era hermético, lo que alimentaba las dudas sobre si el cuñado nos había servido un Don Simón, no crean que fueron pocas las dudas. Al final acertamos, la DO...



Recuerdo... 

También, discrepancias, desencuentros, puntos de vista diferentes sobre muchos temas, pero siempre desde el respeto y conscientes de que respondían a dos formas diferentes, ambas legítimas, de entender las cosas, la "vida".



Bodegas Torres vs Bodega Clavería Barrabés



Recuerdo... 
Que los puntos de encuentro, sino más numerosos, si eran más fuertes. 

Tampoco existe el vino perfecto, y me enamoran las "aristas" de los vinos salvajes, auténticos y sin maquillaje.




Estos no son vinos salvajes, por las dudas, pero también me encantan.



Recuerdo...

El penúltimo trago, el más amargo, y lo Recuerdo para no olvidar





Recuerdo...
También y sobre todo, para qué "basurilla" y compañía, un día puedan recordar.


"Basurilla" y compañía


Recuerdo...

Que la poesía y la prosa no es lo mío, y que debo parar aquí. 
Les dejo con unos que se manejan mejor con estas cosas, me quedo con el Recuerdo de todos aquellos que viven en la memoria. 





Y los recuerdos al aire me besan la cara. 
Sólo recuerdo lo bueno,de lo malo nada. 
Aún queda tiempo pa´ el viento,vaya donde vaya, 
y que me lleve volando,a tocar a otra guitarra. 
Celtas Cortos / Retales de una vida








1 de octubre de 2012

IMPERIAL Gran Reserva 1998 D.O.Ca. Rioja



... corría el  año 1999, y mi bagaje en el mundo del vino, hasta la fecha, se podía resumir en un "mítico" vino, "El Tío de la Bota", del cual yo había sido el responsable de su compra, desde los 6-7 años, (en aquella época no se pedía DNI).
Era el vino que se bebía en casa, y como buen murciano, mi padre, siempre lo hacía en porrón. 




Bueno, el hecho es que como decía, hace ya unos trece años, me enfrentaba a ese acontecimiento "especial" en el que los padres de tu novia te invitan por primera vez a comer en su casa, y hay que quedar bien, cualquier paso en falso puede ser fatal. (más si ya de entrada, hay asperezas por temas futbolísticos, digamos que una parte del Barça y la otra del Madrid)

Dado que eran y son aficionados al vino, que mejor que llevar una botella de vino ¿no? Así que, ese sábado del 99, justo antes de llegar a la cita familiar, parada en un Supeco, sección de vinos y... ¿Que vino comprar? ni idea, así que la endoculturización inconsciente sufrida a nivel vínico, me condujo a tener claro que debía ser un Rioja, y como era preciso asegurar el tanto, me lancé a coger el más caro, no se podía fallar...
El de precio más elevado que había en el lineal, era un Imperial Gran Reserva, no recuerdo añada, lo importante era el binomio Rioja-precio. 
[Este Imperial Gran Reserva se convirtió, sin saberlo en aquel momento, en un vino muy especial, no sólo en lo enológico sino también en lo sentimental]

Haciendo un paréntesis en la narrativa, todo esto deja varias conclusiones, entre ellas, certifica la poca cultura del vino que había y sigue habiendo en este país, a pesar de ser uno de los principales productores mundiales de vino, tanto en cantidad, como en calidad. Y segundo, y derivado de la primera, explica la Riojitis y posterior Riberitis "Aznarista" implantada en este país, para desgracia de aficionados y productores de otras DOs menos mediáticas.

Para retomar y finalizar la narrativa, la "cata" de este vino, mi primer vino (con 26 años) me dejó algo indiferente, pero fue el inicio de mi afición/obsesión por el mundo del vino.
Pasé tiempo (demasiado) maltratándome con "Romerales" y similares, siempre Riojas, estaba sumido en una profunda Riojitis de la que me fui curando a medida que aumentaba mi cultura enológica, lentamente, pero imparable, adicto a ferias, lecturas, creando complicidades con amigos, etc..., todo en torno al mundo del vino.

Felizmente curado de la Riojitis, debo decir, que todo se lo debo a un Rioja, con este Imperial Gran Reserva empezó todo, sin él, sería un pobre (inconsciente) infeliz, porqué como saben los que me conocen, siempre afirmo que después del sexo, el otro gran placer de la vida es beber un buen vino en buena compañía.
Dicho esto, es un alivio saber que siempre nos quedará el vino.

*Fe de erratas: Todo se lo debo a mi mujer (no es mía, ella es de ella, pero hablar "sin propiedad" es lo habitual, la cultura...), sin ella el vino y yo no nos hubiéramos conocido. En general, vinos a parte, todo se lo debo a ella...

... el vino

Quizás estaría bien dar cuatro pinceladas sobre el vino, allá vamos:

Se trata de un “especimen” fiel al estilo de los Riojas clásicos, tiene todo lo que me gusta encontrar en un Rioja, lejos de modas y tendencias que han hecho perder, en algunos, la personalidad y esa seña de identidad propia y única de los vinos riojanos, pero eso ya es otro debate.

Domina en su coupage la Tempranillo con algo de Graciano y Mazuelo, y una crianza de 36 meses en roble francés y americano (Nuevo)

Visualmente dominan los tonos atejados, vivos y brillantes, de capa baja.
                                        
En nariz es un fino perfume, armonía de frutalidad y madera. Ciruelas compotadas, tostados, cueros, hojarasca seca...

En boca sigue con una viveza esplendida, tacto sedoso, aterciopelado con la fruta en primer plano y la madera haciéndolo largo.

Gran vino, de un estilo que no debe perderse. 
No nos perdamos en las modas y prejuicios territoriales, y disfrutemos de la diversidad.

Algún productor me ha comentado que duda sobre sacar al mercado determinados vinos, alegando que ya no gusta "ese tipo de vino" y que son difíciles de vender. (En algún caso, y sabiendo de que vinos se trata, seria un drama no poder seguir disfrutando de ellos en nuevas añadas.)

La clave, la solución, más cultura del vino y menos gurús y guías idiotizando al personal. Que sólo nos guíe nuestro criterio, y que éste evolucione con nuestras propias experiencias y no influenciado por los creadores de tendencias de compra.


Hasta el próximo vino.


11 de marzo de 2011

Viña ardanza 2001 D.O.Q Rioja



Después de un largo periodo de tiempo, logramos reunirnos, de nuevo, los cuatro culpables de este blog.
La ocasión requería de algo que hiciera referencia a lo clásico, con insinuaciones a lo artesanal y si se quiere a aquellas cosas valiosas que se están perdiendo en aras de una modernidad a veces estúpida y superficial a la que todos contribuimos...
Bien, se trataba de pasar la tarde entre amigos, con un buen vino y en un escenario particular, el taller de forja del Amigo Fernando.
Así que, como decía, la forja (léase, valiosos oficios que se van perdiendo), requería un vino del estilo de este Rioja Clásico, de elaboración lenta y pausada, 36 meses en barrica, y unas atenciones y cuidados especiales, 1 trasiego cada 6 meses, y un estilo que va en contra de los nuevos gustos y tendencias, al igual que la forja.



Añadir que también contribuyeron a la elección de este vino, las reclamaciones que el Amigo, el Pibe Alejandro, hacia respecto a la ausencia de madera en los vinos que acostumbramos a catar, así que para madera, este Viña Ardanza.


Además, Fernando tenia preparado un lecho perfecto para este vino, de hierro y forjado al fuego con sus propias manos, todo artesanal, corte, remachado, moldeado,... todo pura fuerza humana, fuego, hierro y mucho cariño, no más.("corregíme" Fernando, vos sos el artista)

Entre copa y copa, asistimos a una clase magistral de forja, en torno al fuego de la fragua que nos calentaba en la fría y lluviosa tarde.

Bueno, hablemos del vino, diré, subscribiendo humildemente las palabras del Sommelier Josep Roca, que es un vino mas para beber, que para catar. Un vino en el que, la primera mirada, la primera sensación aromática y el primer trago, lo deja todo claro y expone todo lo que tiene, simple y directo, sin rodeos.

El color es el que cabía esperar de un rioja clásico con 36 meses en barrica, tono cereza-marronoso que se va degradando uniformemente hasta llegar al ribete, donde presenta un color teja limpio, incluso brillante.
La capa es baja, poca densidad, destacando la limpidez y brillo de su color.



Los aromas que primero se dejan ver son notas de fruta licorosa, naranja, o piel de naranja confitada, unido a unos claros aromas procedentes del paso por barrica, cedro, tabaco, caja de puros y una mezcla sensorial entre vainillas y cacao, mas un recuerdo, que intuíamos, a tierra húmeda o algo parecido... Un conjunto en que destaca la sensación a madera, y como sorpresa una intensidad alta a nivel aromático, lo esperábamos más sutil, menos intenso (prejuicios...)



En boca, una acidez sorprendente para el tiempo que ha pasado en barrica y después en botella, y que se corresponde con ese color brillante que presenta a nivel visual.

Siguiendo con la boca, paso ágil, nada tánico (esperábamos más tanicidad debido al largo tiempo en barrica, nos equivocamos... esto es más complejo de lo que pensábamos al probar nuestros primeros vinos...), sin un retorno retronasal muy aparente de los aromas presentes en nariz.

Resumiendo, un buen vino, buena muestra de lo que podemos encontrar en un Rioja clásico, a un precio accesible.

Al final, se nos echo la noche encima y todos cagando leches, perdón, a cenar con nuestras respectivas y queridas mujeres e hijos (alguno vive todavía en pecado, no es justo...)