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18 de julio de 2011

CLOS MANYETES 2001 vs CLOS MANYETES 2003 (DOQ Priorat)





Recientemente probamos un Clos Manyetes 2001, cortesía de David y justo un mes después de que, una parejita de bebés, decidieran que había llegado el momento de dejar de escuchar, desde el útero, a su padre hablando de vinos con un tal Nico, y que era hora de empezar a percibir esas sensaciones sensoriales de las que tanto habían oído hablar.
¿Explica esto que no durmieran a la hora que habitualmente lo hacían... que coincidía con la hora escogida para la cena?

Se da el caso de que para despedir 2010 y entrar en 2011 elegí un Clos Manyetes 2003, espectacular, del cual tenia pendiente publicar su ficha de cata, así que aprovecho la ocasión para hacerlo y de paso comparar las dos añadas.

 
Bueno vamos a los vinos, empezaremos por el aspecto visual:

El Clos Manyetes 2001 presenta un color cereza picota, capa alta, ribete degradado en tonos picota y una lágrima glicérica que tiñe la copa.
El CM 2003 tiene, curiosamente, tonos mas evolucionados, color granate-marronoso, ribete teja y lágrima abundante que tiñe la copa.

En nariz es donde se diferencian sustancialmente las dos añadas, siendo claramente superior el CM 2003, copio textualmente las notas que tomé:

  • CM 2003: Fresas, Frambuesas compotadas, violetas, Miel, café, tostados, balsámicos (sotobosque mediterráneo), menta, chocolate, mineral.
  • CM 2001: Fruta madura negra y roja, mineral, balsámico, sotobosque, roble (caja de tabaco).

Aparte de la enunciación sistemática, la sensación que deja el CM 2003 es impresionante, una potencia y amplitud aromática excelente, se hace difícil despegar la nariz de la copa.
En el CM 2001 predomina el fondo mineral sobre el que aparecen el resto de registros aromáticos. Buena nariz pero lejos de la del 2003.

En boca el CM 2003 vuelve a imponerse con claridad al CM 2001. Anotaciones:

  •  CM 2003: Entrada suave con gran final. Fruta con miel, café, mineral, tanino redondo (perfecto), goloso, postgusto largo. Llena la boca.
  • CM 2001: Mineral, balsámico, goloso, excelente acidez y equilibrio (redondo), elegante. Postgusto largo.

Resumiendo un poco, el CM 2003 es enorme en todos los aspectos, de lo mejor que he probado hasta la fecha junto a Clos Mogador.
En todos los registros se expresa generosamente, sin matices.
Fue el acompañamiento perfecto de un costillar de ternera al horno, pero es un vino que se puede degustar solo, sin más.

El CM 2001, es un buen vino, menos expresivo, que necesita algo de tiempo de oxigenación para expresarse (30 minutos) y cuando lo hace se muestra mineral y frutal con una buena estructura en boca, pero falto de potencia. Quizás este en ese momento de letargo, por el que pasan algunos prioratos (dicen), después del cual ha de despertar para dar lo mejor de sí, o por el contrario nos encontramos ante la fase de declive expresiva en favor de una mayor sutileza y elegancia.

Para el recuerdo queda, pués, este Clos Manyetas 2001, como el primer vino que compartimos en compañia de los dos peques recién llegados, que supieron marcarnos el timing preciso de degustación de cada copa.

P.D: Maridaje musical, Lump Sum de Bon Iver (Álbum For Emma)





11 de marzo de 2011

Viña ardanza 2001 D.O.Q Rioja



Después de un largo periodo de tiempo, logramos reunirnos, de nuevo, los cuatro culpables de este blog.
La ocasión requería de algo que hiciera referencia a lo clásico, con insinuaciones a lo artesanal y si se quiere a aquellas cosas valiosas que se están perdiendo en aras de una modernidad a veces estúpida y superficial a la que todos contribuimos...
Bien, se trataba de pasar la tarde entre amigos, con un buen vino y en un escenario particular, el taller de forja del Amigo Fernando.
Así que, como decía, la forja (léase, valiosos oficios que se van perdiendo), requería un vino del estilo de este Rioja Clásico, de elaboración lenta y pausada, 36 meses en barrica, y unas atenciones y cuidados especiales, 1 trasiego cada 6 meses, y un estilo que va en contra de los nuevos gustos y tendencias, al igual que la forja.



Añadir que también contribuyeron a la elección de este vino, las reclamaciones que el Amigo, el Pibe Alejandro, hacia respecto a la ausencia de madera en los vinos que acostumbramos a catar, así que para madera, este Viña Ardanza.


Además, Fernando tenia preparado un lecho perfecto para este vino, de hierro y forjado al fuego con sus propias manos, todo artesanal, corte, remachado, moldeado,... todo pura fuerza humana, fuego, hierro y mucho cariño, no más.("corregíme" Fernando, vos sos el artista)

Entre copa y copa, asistimos a una clase magistral de forja, en torno al fuego de la fragua que nos calentaba en la fría y lluviosa tarde.

Bueno, hablemos del vino, diré, subscribiendo humildemente las palabras del Sommelier Josep Roca, que es un vino mas para beber, que para catar. Un vino en el que, la primera mirada, la primera sensación aromática y el primer trago, lo deja todo claro y expone todo lo que tiene, simple y directo, sin rodeos.

El color es el que cabía esperar de un rioja clásico con 36 meses en barrica, tono cereza-marronoso que se va degradando uniformemente hasta llegar al ribete, donde presenta un color teja limpio, incluso brillante.
La capa es baja, poca densidad, destacando la limpidez y brillo de su color.



Los aromas que primero se dejan ver son notas de fruta licorosa, naranja, o piel de naranja confitada, unido a unos claros aromas procedentes del paso por barrica, cedro, tabaco, caja de puros y una mezcla sensorial entre vainillas y cacao, mas un recuerdo, que intuíamos, a tierra húmeda o algo parecido... Un conjunto en que destaca la sensación a madera, y como sorpresa una intensidad alta a nivel aromático, lo esperábamos más sutil, menos intenso (prejuicios...)



En boca, una acidez sorprendente para el tiempo que ha pasado en barrica y después en botella, y que se corresponde con ese color brillante que presenta a nivel visual.

Siguiendo con la boca, paso ágil, nada tánico (esperábamos más tanicidad debido al largo tiempo en barrica, nos equivocamos... esto es más complejo de lo que pensábamos al probar nuestros primeros vinos...), sin un retorno retronasal muy aparente de los aromas presentes en nariz.

Resumiendo, un buen vino, buena muestra de lo que podemos encontrar en un Rioja clásico, a un precio accesible.

Al final, se nos echo la noche encima y todos cagando leches, perdón, a cenar con nuestras respectivas y queridas mujeres e hijos (alguno vive todavía en pecado, no es justo...)



5 de febrero de 2011

QUICU FARGAS Reserva 2001, D.O Pla de Bages



Este vino es una de mis debilidades, al que le tengo un gran cariño, por el vino mismo y por la historia que rodea su descubrimiento.

Catado por primera vez con Fernando en el Catavins 2009 de Sabadell, donde nos causó una muy buena impresión, por calidad y por precio.
No pudimos adquirir ni una botella en aquella ocasión, no se podía pagar con tarjeta, Fernando y yo no teníamos ni un euro en el bolsillo...


Pero esta situación negativa se transformo en una positiva, ya que nos "obligó" a conocer el Celler y el autor del vino, con el que pudimos disfrutar de una mañana enriquecedora, (en pleno apogeo de nuestras inquietudes enológicas) donde asistimos a una clase de poda en plena viña y a la explicación de las particularidades que en este Celler se aplican en el proceso de vinificación, para acabar con una degustación de gran parte de sus vinos (chardonnay, C.Sauvignon-merlot y ull de llebre),  por cierto, gratuita. (Y no éramos pocos, Mari, Anna, Alejandro, David y el que maltrata la narrativa)

Puedo decir que este, y el resto de los vinos del Fargas-Fargas se ganaron mi aprecio en lo humano y en lo estrictamente enológico. Vinos honestos que reflejan el carácter del clima, suelo y entorno, pero también la personalidad y buen hacer de sus elaboradores.

Después de esta larga introducción, resumida a pesar de su extensión, (quedan historias en el tintero) pasemos a describir lo que se puede encontrar en este excelente Cabernet Sauvignon.

Anotar que la verema es manual y que el vino ha pasado por una crianza de 18 meses en barrica húngara y americana, con una producción de 7290 botellas. 

Bueno al grano:

Nos muestra un color rojo picota sin degradación, ribete virando hacia tonos teja, capa alta con una lagrima pequeña-junta-abundante y lenta con tinción de copa.
En nariz aparece la fruta roja muy madura (fresas licorosas, maceradas), con recuerdos a aromas relacionados con la piel de naranja e incluso melocotón, que traen a mi recuerdo olfativo la imagen de unas fresas maceradas en zumo de naranja.
La agitación de la copa muestra notas de cacao, café, tenues vainillas y unas pinceladas de típico sotobosque mediterráneo.
En boca encontramos la fruta en segundo plano, con predominio de las notas de crianza mencionadas en nariz, a las que se une algo de tabaco. A nivel tánico, este es sutil, agradable e incluso tirando a dulzón.

Destacaría de este vino el aspecto visual y su nariz de fruta muy madura (que algunos asocian a vinos ya algo cansados, no es el caso) y un paso por boca muy agradable. Además del precio de adquisición, 9-10 euros en el mismo Celler, que justifica decir que es un vino que vale más de lo que cuesta.



12 de diciembre de 2010

Château La Commanderie,Saint-Emilion Grand Cru 2001

En esta ocasión, gracias a Laure y Samu,  hemos podido, a parte de disfrutar de un buen vino de Burdeos, aprender un poquitín más sobre este mundo.
Un vino de corte completamente diferente a lo que estamos habituados y más en línea con los Riojas clásicos.

El coupage es el característico de la zona de Saint-Emilion, Merlot (80%) y Cabernet Franc (20%), con una crianza de 18 meses en barrica (50% nueva).

A primera vista y conforme va cayendo en la copa, va mostrando el tiempo que ha pasado en barrica y posteriormente en botella. Un color que no alcanzo a definir (granate-marronoso, chocolate...) pálido, sin brillo, y un ribete color teja muy definido.
Lágrima media, no excesivamente abundante, y lenta (tiñe la copa)

En nariz... es un perfume (increíble), nos ha enamorado su nariz, incluso a copa parada. Elegante, fragante, complejo,... un 10.


A copa parada aparece la fruta roja (frambuesas) y fruta no tan roja como los higos.
Una vez agitamos la copa, se despliegan los aromas secundarios y terciarios, el espectáculo está en su mejor momento, esos aromas se expresan en varias lineas que finalmente se funden en una sola, creando un maravilloso perfume.
Aparece, dejando en un segundo plano la fruta, tierra húmeda, cueros, tabaco (recuerda el olor de las cajitas de madera donde se guarda el tabaco de pipa) y un toque especiado (se comento curry).

En boca tiene una entrada muy suave, tanino muy domado y en perfecta harmonia con el conjunto, textura cremosa, combinada con unas notas de crianza, cuero y sobre todo tabaco, mucho tabaco (vino ideal para reconocer tabaco en un vino).
Post-gusto medio-largo.

En general nos ha sorprendido y gustado, a pesar de esa clara y dominante presencia de las notas de crianza, muy por encima de la fruta, que no hemos echado a faltar como suele pasar en estos casos.

Très bon, merci Laure i Samu.